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Louis
Armstrong
conciertos
sensacionales para pasar a la historia; sólo con sus apariciones cinematográficas
ya tenía el cielo ganado. Cierto es que el cine, a falta de televisión, le
utilizaba como reclamo publicitario, pero si uno se pone a mirar las películas
en las que participó puede encontrar auténticos clásicos de todos los
tiempos. Se puede empezar citando la versión jazzy de Bola de fuego (Howard
Hawks dirigiendo y Danny Kaye y Virginia Mayo de pareja protagonista), Young Man
with a Horn (Michael Curtiz, el mejor de los directores de estudio, tras la cámara
y Kirk Douglas en un papel de los de impresión), Aquí viene la novia (una
estupenda peli de Frank Capra al servicio del ñoño de Bing Crosby), Música y
lágrimas (la vida de Glenn Miller contada por Anthony Mann e interpretada por
Jimmy Stewart), High Society (el paradigma de la comedia elegante), y así hasta
llegar a Satchmo, the Great, una película en la que la publicidad decía que el
músico "conquistaba el mundo". Más o menos era un musical que
documentaba su agitada vida a la manera de lo que posteriormente harían The
Beatles.Se repitieron los papeles en los que hacía de sí mismo una y otra vez,
y rara vez los guionistas se ocupaban de darle un nombre que no fuera el suyo.
En 1969, de la mano de Gene Kelly y con la nariz de Barbra Streissand de por
medio, haría su última película relevante, Hello, Dolly, un musical en el que
cantaba incluso el tema principal y participaba en algunas de las situaciones más
divertidas. |
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La verdad es que la carrera cinematográfica de la voz femenina del jazz por excelencia no es tampoco para lanzar cohetes, porque apenas un par de películas y haciendo de la "herself" de turno que tanto abundaba en el cine de los años 40 y 50.
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Como
un gran número de músicos de jazz de su tiempo, Thelonius Monk se benefició
de vivir en una época en la que la música que tocaba estaba entre lo
legendario y la referencia cultural de postín. Así hay por lo menos media
docena de testimonios documentales más que interesantes en los que han quedado
inmortalizadas tanto sus palabras como, sobre todo, su música.
Un par de buenos ejemplos serían Jazz on a Summer´s Day o el documental póstumo Thelonious Monk: Straight, No Chaser. Aparte de eso, Monk participó en un par de películas componiendo sus bandas sonoras. ¡Y qué películas, señores! La versión de Roger Vadim -director que creó y perfiló iconos eróticos tan poderosos como Brigitte Bardot y Jane Fonda- de Las amistades peligrosas, por un lado; y por el otro una de las mejores adaptaciones teatrales que se rodaron en Estados Unidos en la década de los 70: The Homecoming, basado en la obra del dramaturgo inglés Harold Pinter. |
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Cuando
murió Joplin, el cine llevaba poco más de 20 años funcionando y la música
que acompañaba a las películas no salía de altavoces, sino de un piano
colocado a en una esquina de la sala oscura. Había películas, sobre todo las
comedias, que se apoyaban en la música del pianista para darle celeridad y
ritmo a los gags que se veían en la sábana, y el que tocaba tenía que estar
dispuesto a recrear sobre el teclado melodías veloces que invitaban al
desconcierto acompasado.
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Es
muy difícil ser figura señera de una corriente tan
fabulosa como el Be-Bop norteamericano de los años 50, pero debe resultar
muchísimo más complicado conseguir superar esa etapa y convertirse en uno de
los mayores representantes del nuevo jazz latino que surgió del Caribe.
Su
currículo cinematográfico está lleno de apariciones estelares en la línea
"himself", aunque por lo trascendental de su papel y por la personalísima
mirada que arrojaba sobre el mundo del jazz cabe destacar su participación en
la película El invierno en Lisboa.Basada en una historia del escritor español
Antonio Muñoz Molina, la película no trascendió demasiado a pesar de contar
con la interpretación de Gillespie y con una banda sonora expresamente grabada
para la ocasión.No fue la única vez que compuso para cine, puesto que además
de para la película citada, escribió la partitura de una de las películas de
Marcel Carné, Les tricheurs, e incluso se utilizó estando él ya muerto
algunas de sus composiciones en una película francesa del 1999, Les Frères
Souer. |
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Getz
es de los que no dejan de desconcertar por mucho que se llegue a saber de
ellos.Su filmografía no es una excepción; pasa de un producto tan extrañísimo
como El exterminador, una película de venganzas, acción y violencia en la línea
de los primeros Stallones de Cobra, a uno de esos codiciados productos
televisivos que realizó Don Siegel, con el añadido de aparecer en compañía
de su cómplice Astrud Gilberto, con quien grabó uno de esos discos a los que
las diez letras de la palabra fundamental se le quedan cortas.
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Había
un instante sensacional en la película de Martín Scorsese Taxi Driver en el
que un artista callejero anunciaba a los transeúntes que a continuación iba a
efectuar el redoble "Gene Krupa".
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Para
empezar se estrenó en 1942 en el cine con un vehículo humorístico al servicio
del dúo cómico Abbot y Costello ambientado en el Oeste de los rodeos y los
vaqueros. Tendrían que pasar 13 años para que la Fitzgerald volviera a ponerse
delante de una cámara de cine, y lo hizo para participar en Pete Kelly´s Blues,
la historia de un chico que volvía de la guerra y se metía de lleno en el
mundo del jazz con su banda.
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