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NUEVOS AIRES PARA EL JAZZ CUBANO

 

CHUCHO ABRE UN CLUB EN LA HABANA

 

 

Por más de tres décadas los cubanos hemos acompañado a los Irakere en sus correrías por este mundo, que han sido muchas y enriquecedoras. Y como son las cosas, cuando son del alma, no podíamos faltar a su cumpleaños 30.

Toda la dicha de los últimos meses se une a un homenaje, de concreto y cristales. Se trata de la reapertura del Johnny´s Club —más tarde Río Club—, en una de las riberas de la desembocadura del río Almendares, y que ahora lleva el nombre de Jazz Club Irakere.

Allí, relacionado con el jazz, sucede de todo, incluso nuestros bailadores de Santa Amalia tienen un espacio céntrico para sus presentaciones. Pero la nota la da Chucho con su programa, viernes tras viernes, junto al renovado Irakere.

Las expectativas del multipremiado jazzista con el club son muchas. Y dice: “Puede tomar dimensiones incalculables, en la medida que seamos capaces de mantenerlo. Va a ser subsede del festival de jazz y del de guitarra. Además ya se está haciendo habitual, porque en esta primera semana de trabajo tenemos mucha afluencia de público. Por otra parte, tengo propuestas de amigos extranjeros, con nombres muy grandes, que quieren venir a tocar aquí”.

Según cuentan los más cercanos, el pianista “está como un niño con juguete nuevo”. A lo que Chucho contesta: “Este espacio en la década del 70 y parte del 80 fue el lugar donde los más grandes jazzistas cubanos de estos tiempos se iniciaron: Emiliano Salvador y Bobby Carcacés, entre muchísimos otros. Ahí me incluyo con Irakere. Por leso es un tremendo logro recuperar este sitio, y mucho más con este nombre, porque fuimos de los primeros en hacer un aporte grande al género”.

TRAS LOS 30 AÑOS

En julio de 1969, la Orquesta Cubana de Música Moderna, dirigida por Armando Romeu, interpreta la Misa Negra, de Chucho Valdés, con versiones para orquesta, quinteto, orquesta sinfónica con coros... Es precisamente este tema una vuelta a las influencias religiosas de los esclavos en la música afro-cubana, como confesara su autor en repetidas ocasiones. Y, aunque la crítica la calificó de “herejía musical” o “monstruo híbrido”, es la mezcla perfecta de los ritos religiosos y sus cantos, con un poco de jazz, de rock; así como el antecedente musical de la banda que en 1973 sería Irakere.

Al principio fue un trío, pero creció para interpretar el jazz de Chucho, vislumbrado a partir de la idea primigenia de Misa Negra. No obstante, su versatilidad y su talento le han permitido tocar todo tipo de música: clásica, tradicional... y mantener dos repertorios: uno para bailadores y otro estrictamente de concierto.

Irakere también ha sido una escuela adonde llegan instrumentistas desconocidos y se convierten en estrellas, pero para eso Chucho también ha tenido respuesta: “Me siento como un padre feliz”.

MÁS FESTEJOS

Ahora también llega un nuevo fonograma para los de Irakere (Irakere 30 años, EGREM). Es un homenaje diferente, aunque recopilen sus grandes éxitos, porque “el disco lo grabaron músicos que formaron el grupo en una época y que hoy tienen sus propias agrupaciones, junto a otros que todavía están en la vieja plantilla”.

Con los ocho tracks del CD usted podrá remontarse en el tiempo. Los nuevos aires de temas como Juana 1600, Zanaith, 100 años de juventud, Changó, Nothing personal, Drume negrita y Estella va a estallar confirman la salud de Irakere.
Por otro lado está el aún delicioso Bacalao con pan, considerado el iniciador del movimiento de la timba cubana por contener todos los elementos que utiliza el novel género. La joya que pone Irakere a su consideración es hoy un fonograma redondo, digno de la alta calidad interpretativa de sus músicos.

EL FUTURO

Chucho admite tener una agenda apretadísima para el 2004: “Tengo muchas cosas en mente. En la práctica está, para finales de este mes, el disco de la Sinfónica con mi cuarteto”.

A Irakere lo verán por Europa como parte de los conciertos por el aniversario 45 del Ronnie Scott. Cuenta Chucho: “El año pasado ellos nos invitaron a celebrar el aniversario 30 de nuestra agrupación y ahora nos piden que nos sumemos a su fiesta; además, fueron ellos quienes nos dieron a conocer en el viejo continente”.

El tiempo deberá alcanzar para los conciertos en solitario del pianista y para que le grabe a su hermana Mayra Caridad Valdés su nuevo proyecto discográfico.

En exclusiva para JR, Chucho reveló que para promocionar el CD Lágrimas negras, —donde Diego el Cigala canta, y su padre, Bebo Valdés, toca magistralmente el piano— se unirá al cantaor español durante el próximo Cubadisco y en algunas de las presentaciones por el mundo.

“Cigala, comenta, quiere un pianista con las características de mi padre, porque ese es un trabajo muy específico que necesita de alguien que conozca la música de Bebo. Y nadie mejor que yo, en el sentido de que soy su único alumno”.

Chucho considera a Lágrimas negras una de las pocas producciones originales de hoy y lo fundamenta: “Yo pienso que el disco de Cigala y Bebo expone las raíces de la música cubana de forma muy original. En ella están el cantante flamenco y la canción cubana tradicional. Cada uno lo hace en su estilo; sin embargo, son uno solo”.

Marta María Ramírez
Fotos: Calixto N. Llanes.