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Entre
los lugares más emblemáticos de Granada, el Bohemia Jazz Café ocupa
un lugar especial. Así lo ha determinado también , por ejemplo, la
Guía Michelín, que ha recomendado su visita a los viajeros que pasen
por Granada. Herbie Hancock tomó buena nota de la recomendación y una
noche, tras actuar en la XXI edición del Festival
Internacional de Jazz de Granada, se
sentó en el piano del bar y sorprendió a los noctámbulos con un
pequeño concierto mientras se tomaba una copa. Alguno de los presentes
todavía no se ha recuperado de la emoción.
Todas
las ciudades importantes del mundo tienen un Bohemia Café, y Granada ya
lo es desde que en 1997 abrió este local. Curiosamente ocupando un
laberíntico espacio que fue antaño una fábrica de azulejos y local
clandestino de reuniones durante la Transición.
Justo
en el corazón de la Granada vieja, en la calle Santa Teresa junto a
Puentezuelas, se encuentra el Bohemia, uno de los corazones nocturnos de
nuestro festival de Granada, convertido en uno de los lugares
preferidos para la tertulia de sobremesa y la madrugada larga (hasta
donde lo permite la reciente reglamentación, of course)
Obviamente
el jazz es su banda sonora, pero los sentidos se desbordan por una
decoración color sepia en la que cabe cualquier elemento siempre que
cumpla con varios requisitos, ser original y tener no menos de un cuarto
de siglo de existencia. Sus dos pianos están casi todas las noches en
uso con músicos estables y ambulantes que se turnan siempre en la
recreación de estándares de esta música. Los pianistas `residentes´
, término robado en otros ámbitos musicales son Alex
Serrano, Jesús
Hernández, Rosa y
José Ignacio
Hernández, de miércoles a sábado.
La
clientela es internacional (cada vez más), formada especialmente por
los-muy-cafeteros en sesión de tarde y los noctámbulos que buscan un
refugio donde charlar tranquilamente sin ser agredidos por una horda de
decibelios agresivos. Los émulos de Juan Valdés tienen a su
disposición cafés de cualquier parte del mundo; el resto encontrará
también zumos tropicales y cervezas de importación, pero uno prefiere
ya entrada la noche, (Round
About Midnight, por supuesto) probar la
extensa coctelería que, con nombres como Louis,
Ella,
Big Band,
Miles,
Sinatra,
Chet o
Duke entre otros halagan tanto el paladar como el oído.
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