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Hay
discos que apuntan intenciones, que, como tales, suelen ser buenas, y
discos que muestran la solidez de un territorio ya conquistado. Creo,
ciertamente, que "Bajo el influjo" pertenece a esta segunda
categoría y para mí es un disco no solo lleno de aciertos sino presidido
por el acierto. En él se manifiesta la madurez y solidez de Javier Denis
como instrumentista, tanto al tenor como al soprano, y como compositor de
especial fortuna y talento. Pero el acierto es, sobre todo, presentarnos
una vía absolutamente personal en los rumbos que hoy toma el jazz en
España. Confirma, con mucho, lo ya ofrecido en su anterior
"Origen" en este mismo sello.
Javier
Denis y la Andalusí Jazz Band ofrecen verdadero jazz, cuando verdadero
quiere decir creativo y personal, y, al tiempo, cargado de una colección
de aromas que lo hacen definitivamente español. Y no se trata de pasar
una melodía o un estándar a bulerías, tangos o tanguillos, como
también se hace, y con fortuna. En sus composiciones Denis trabaja con
metros (5/4, 7/4, 6/8, 9/8...), que han aparecido en el jazz más
reciente, el jazz sobre el que trabaja el propio Denis, pero sin separarse
de lo cantable, de lo susceptible de trasmitir emoción, emociones.
Porque
si el disco se beneficia de una cierta unidad, esta se basa en la
sucesión de pasajes bien distintos. Desde el cantable "Las tres
lunas" a la caricia de la balada de "Dulce Luz", el "Doblepaso",
que es saeta y es pasodoble a la seguridad de "Bajo el influjo"
y la fantasía de "Trío circular". Por ahí asoman, como el
músico advierte en su texto, Ornette Coleman y Falla, Granados y John
Zorn, ecos y jalones de una larga trayectoria musical con ricas paradas.
Desde Tabletom (si, los de "Me estoy quitando", lo mismo digo) a
formar en Madera, Neobop y Mikropunto, y fundar luego Oleo y Etna y la
Unión Cubana.
Desde
1997, Javier Denis opera con la Andalusí Jazz Band, que ofrece todas las
señales de un grupo verdaderamente integrado. En la banda cuenta con una
pequeña orquesta de cuerdas, la formada por el contrabajista Guillermo
Morente, anda oportuna y segura del disco, y el guitarrista Marcelo
Sáenz, alguien con un discurso personal y que abraza tanto el sentido del
blues como lo hispano. El baterista Julio Pérez está siempre ahí, sin
tratar de sobre imponerse, conduciendo los senderos rítmicos y
redondeando el sonido de la banda.
Los
cuatro ofrecen su propia música, que es certera y muestra la evidencia de
estar hecha aquí, entre nosotros, y sugiere repetidas audiciones que
permiten seguir descubriendo hallazgos. En fin, que viva "Bajo el
influjo" y quien lo trujo. |