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Identity

NARDY CASTELLINI

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Hecho realidad gracias al festival de Jazz, este debut del saxofonista Nardy Castellini señala (con el disco de Porty) un antes y un después en los sonidos jazzísticos grabados en esta ciudad. La producción de este disco toca techo en cuanto a categoría técnica y proyección internacional, si te dicen que ha sido grabado en California te lo crees. Nardy ha conseguido a su alrededor a una buena cantidad de pesos pesados, jóvenes como su compañero Omar Sosa o Sherman Irby y legendarios como Tata Güines. Todos ellos hablan el mismo lenguaje y se entiende a la perfección , el latido antiguo del tambor sustenta un crepitar de invocaciones, rumbas de piel que tensan e inquietan con sus llamadas a los dioses telúricos y sirven para el lucimiento de ambos saxofonistas pletóricos de fuerza y diálogo. Un disco inagotable que resiste decenas de escuchas sin terminar de revelar sus secretos. Un debut soberbio. Y hecho aquí.

 

Paquito D´Rivra saltó a la fama con Irakere en la década de los setenta con tal virtuosismo que catapulto al instrumento hacia nuevas alturas en el jazz afro-cubano. Fue un paso importante que abriría los oídos a otras voces contemporáneas descollantes en la isla como Germán Velazco (Irakere), Carlos Averhof (Irakere), José Carlos (Emiliano Salvador) y los titanes pre-Paquito de Gustavo Mas y José "Chombo" Silva.
 
Ahora se está produciendo otro paso revolucionario cuando una generación nueva y audaz de músicos cubanos de jazz tales como Tony Martínez, Orlando Sánchez, Fernando Acosta, David Suárez y Nardy Castellini se afianzan. Solamente Martínez ha hecho grabaciones como líder pero esta situación está cambiando al ofrecer Nardy su propuesta con "IDENTITY", un excelente estreno de lanzamiento para este saxofonista tenor, soprano y alto de rango mundial.
 
Con una compleja mezcla de ritmos callejeros y sagrados presta una personalidad musical que, al fusionar las armonías del jazz moderno con las melodías, reúne "dos ramas del mismo árbol", como solía afirmar el fallecido pionero del jazz afro-cubano Mario Bauzá. Al escoger el complejo de la rumba, de tambores y bailes del África Occidental que se polinizaron cruzándose con el flamenco español, como su base rítmica, el músico de treinta y cinco años apuesta por lo auténtico con el empleo de instrumentación rústica como son los cajones, tambores hechos de cajas de madera que evolucionaron de los cajones y barriles del cargamento de los navíos y que solían tocar los esclavos africanos en los muelles de Matanzas y La Habana.
 
El crecer entre ambas ciudades rodeado de rumbas, abakuas y santeros es lo que inspira la música de Nardy. Educado en las escuelas de música de La Habana, residió mayormente en esta ciudad con su padre, pero pasaba las vacaciones y los fines de semana con su familia materna en Matanzas. A través de su padre y su tío encontró su amor por la música. Su padre cantaba y tocaba la guitarra en un estilo que se conoce como "filin" (feeling) y componía canciones. Siendo un entusiasta del jazz, de niño Nardy escuchaba a Ella Fitzgerald, Ray CharlesLester Joung y a muchos grandes cantantes a los que adoraba.
 
Con el apoyo de su familia obtuvo una licenciatura en música como educador, pero trabajó mayormente como instrumentista. Sus primeros pasos como profesional incluyeron su participación en la Orquesta de Música Moderna de Matanzas, trabajos en estudios de grabación con EGREM y ICAIC en La Habana, y tocar salsa cubana con la Orquesta Costa Caliente. Sus primeras reuniones jazzísticas ocurrieron a finales de los 80 cuando el pianista Omar Sosa le invitó a unirse a los Taller Extra, un grupo que estaba grabando y haciendo giras con la cantante Xiomara Laugart. Grabó dos álbumes con ella, entre los que destaca "Como algo que quema" (Artex), pero la asociación con Sosa le abriría muchas más puertas a Castellini.
 
A principios de los 90 Nardy comenzó a trabajar con el arreglista Pucho López y tocó en los festivales de jazz de La Habana y de Toronto con su grupo. En el 93 aparece con López como solista principal con la Orquesta de Música Moderna de Villa Clara en un homenaje a Armando Romeu. Para 1994 ya se encuentra integrado en Afrocuba, la popular banda de jazz fusión liderada musicalmente por el flautista Oriente López. Grabó tres CDs con el grupo e hizo giras internacionales. En 1995 se unió a Kilmax, la popular banda de danza Timba dirigida por Giraldo Piloto, donde toca en su álbum de estreno "Mira si te gusta".
 
Año de 1996: Castellini se establece en Granada, España, con su esposa y su recién nacida hija, y forma el Nardy's Jazz Quintet y empieza a florecer como solista de jazz. Unas temporadas en Nefertiti en Suiza y el Jazz House en Dinamarca ayudaron a darle solera. Entonces recibe una llamada del trompetista Jesús Alemany para unirse a Cubanismo en 1997 y toma el camino por toda USA y Europa hasta 1999, cuando el deseo de crear su propia música le lleva a IDENTITY.
El grupo a bordo para su viaje inaugural incluye a los invitados especiales Tatta Guines (congas/percusión), Omar Sosa (piano) y Sherman Irby (saxo alto) con el núcleo de César Correa (piano), Óscar Rodríguez (contrabajo) y Moisés Porro (traps/percusión). Las once pistas presentadas muestran a Nardy en una variedad de arreglos. Su ejecución es excelente, las composiciones son intricadas hardbop con ríos de ritmo, y existe una química entre los músicos que contribuye a que todos brillen con imaginación improvisatoria.
 
"Un domingo en el solar" claramente ejemplifica la visión de Nardy al par que su saxo tenor a plena garganta entra danzando en una ola de percusión con Guines tocando cajón quinto (el tambor de madera de tono agudo), Moisés Porro con la tambora (tambor conga de tonos graves) y Amado Zulueta con el tambor en forma de reloj de arena Iya bata. El montuno de Correa se desliza sobre un tumbao balanceante de Rodríguez. Entrando en el bolsillo Nardy monta un solo que llora de emoción y melodías líricasTener a Tata Guines en esta grabación es un sueño convertido en realidad -escribe Nardy-, lo que él es para la música cubana es lo que Joe Henderson para el jazz, una institución y sin embargo un genuino ser humano con un asombroso swing-. Recuerda Nardy cuando era un niño viviendo en el barrio Jesús María, y veía a su padre hablando con esta leyenda del conga que ahora tiene 72 años de edad, al pasar camino a casa, que estaba a un par de manzanas. En "Fifty - Fifty con Tata", ambos disfrutan manteniendo una exquisita conversación interactuando entre sí que muestra a las claras las melódicas sutilezas de Tata con las congas.
 
"El camino" utiliza una textura de soprano-alto para un paseo rápido y animado a través de las complejas melodías y ritmos conductores del guaguanco. El mano a mano entre Castellini e Irby is "simpático", y muestra un aliento íntimo y natural que comparten los dos. Los tapices folclóricos de "Kumbachikata Nos1 & 2" presentan la belleza pirueteada de estos contrapuntos en estratos con un timbre espiritual. La balada de César Correa "Ge - Ge" es una melodía hermosamente articulada por Nardy con frondosos acordes de piano como acompañamiento.
 
El contrabajo Óscar Rodríguez aporta su "Tren de Hersey", una animada rumba con un glissando hipnótico de tenor y alto que pinta un retrato impresionista de la vía ferroviaria entre Matanzas y La Habana. Los originales de Nardy: "Late at Night, Lejos", una balada llena de melancolía con su rendición en blues reposados; "Día tras día", una tonada en un tono medio subido que recuerda al "funk feeling" de la nueva escuela Timba; "Conga pa' ti", un compendio de ritmos de carnaval de comparsa. Añádase a la mezcolanza Omar Sosa en "Un dos tres… ¡¡¡ah!!!" y los resultados toman un giro fascinante que en que la amplitud de las improvisiones se expande increíblemente.
 
Desde el principio hasta el final Nardy Castellini se establece en este álbum con una fuente incesante de ideas sobre la improvisación y un estilo conversacional lleno de soul o alma. Pero es también un rumbero que cuando suena el quinto, su corneta reacciona como un sonero y añade un contrapunto pletórico de color. A través de Nardy los ritmos ancestrales cobran nueva vida al insuflarles el lenguaje de la improvisación del jazz afro-americano y nos ilumina a todos a su belleza. -IDENTITY declara quién soy yo-concluye-, de dónde vengo y dónde he estado. Todos necesitamos tener nuestra propia identidad. Es la única verdad que tenemos.