ENTREVISTAS

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BÁRBARA HENDRICKS

 

EL PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS ME HA ACERCADO AL PUEBLO ESPAÑOL

Bárbara Hendricks

 

 

La diva Hendricks es una de las mejores voces líricas del panorama internacional. Aunque nacida en Arkansas, vive actualmente en Suecia desde hace más de treinta años. Debutó en 1974 iniciando una carrera que la llevó a los principales escenarios de ópera de todo el mundo: La Ópera de París, la Scala, el Covent Garden, etc. Con más de 70 grabaciones, ha cantado bajo la batuta de los mejores directores de nuestra época: Barenboim, Bernstein, Karajan, Maazel, Mehta, entre otros.

Y aunque sea diva por su oficio no lo es nada por su implicación con la situación del mundo que la ha tocado vivir. Desde 1987 colabora activamente con el Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas como Embajadora de Buena Voluntad visitando campos de refugiados por todo el mundo. En 1998 creó la Fundación Barbara Hendricks para la Paz y la Reconciliación. Ha recibido numerosos premios y reconocimientos por sus logros artísticos y sus trabajos humanitarios entre ellos el Príncipe de Asturias en el año 2000.

- En una biografía suya se lee que fue alumna de María Callas ¿Qué recuerda de la gran diva?

- No fui alumna directa de ella sino que hice un master con ella, desgraciadamente no pude conocerla con mayor profundidad, pero la opinión que me merece como artista es la de un gran respeto y admiración. Era una mujer muy estricta con ella misma, tal vez un poco solitaria y melancólica pero de una integridad artística sublime.

- En su primera intervención discográfica ya entonaba el ‘Summertime’ ¿desde cuándo viene su afición por el jazz y la música afroamericana?

- Cuando tenía 13 o 14 años empecé a trabajar cuidando niños en una casa donde se escuchaba el jazz a todas horas, además cantaba en el coro de la iglesia y más tarde cuando estudiaba en la Universidad aunque no he crecido especialmente con ningún género en particular.

- Usted vive en Suecia, país que como todos los nórdicos, albergan una larga tradición jazzística y ha sido país de adopción de muchos músicos de jazz norteamericanos ¿frecuenta el entorno de jazz de su país? ¿cómo está ahora mismo?

- Efectivamente en todos los países escandinavos existe una enorme admiración respeto y afición por el jazz. Pero yo fui a Suecia para hacer un curso de piano y allí conocí al que actualmente es mi marido, por eso me quedé a vivir allí.

- Normalmente el jazz y la música clásica viven de espaldas. No es su caso pero ¿siente que es un error cultural diferencial entre músicas de un tipo y otro y que, como dijo D. Ellington, “sólo hay dos clases de música, la buena y la mala”?

- Estoy totalmente de acuerdo con las palabras de Duke Ellington. No creo en la música como entretenimiento sino como arte y para que sea arte te tiene que transmitir un sentimiento con el mundo, si fuera solo entretenimiento sería algo efímero.

- Sin embargo el jazz se caracteriza por la improvisación y la libertad, y la clásica por el rigor ¿Cómo se prepara usted mentalmente para una u otra actuación?

- Siento el mismo respeto por los dos géneros y los dos requieren la misma preparación aunque psicológicamente la preparación es distinta en cuanto al respeto, dedicación y rigor es la misma.

- ¿Qué opinión le merecen las jóvenes voces del jazz moderno, como Diana Krall, Jane Monhait o Norah Jones?

- No me corresponde emitir ningún juicio. Norah Jones tiene una voz maravillosa pero no la categorizaría como cantante de jazz sino de otros géneros. Para mí cantantes de jazz han sido grandes voces como Dinah Washigton, Billy Holliday, etc. Lo que sí echo de menos es más voces masculinas en el mundo del jazz.

- España le otorgó el premio Príncipe de Asturias ¿qué ha supuesto para usted?

- Ha supuesto un gran honor no solo por lo que el premio en sí representa sino porque le ha acercado al pueblo español ya que en la época de Franco, fui invitada varias veces pero al regir una dictadura rechacé venir. El discurso del Príncipe fue además muy conmovedor hablando de la transición española.

- Desde su posición de embajadora de buena voluntad de la ONU ¿qué opina de lo que está sucediendo en Irak? ¿Y de la situación de buena parte de África? ¿Piensa que es un continente olvidado? ¿por qué?

- No hay que centrarse sólo en la actualidad política de crisis que los medios de comunicación nos muestren de países como Irak, etc que aunque no hay que olvidarlos no son los únicos. No hay que perder la perspectiva global ya que hay mucha miseria en el continente africano, en el mundo en general y a veces esto los medios no nos lo muestran y pasa desapercibido ante nosotros.

- Cómo se canta con un chaleco antibalas como tuvo que hacer en Bosnia.

- (riendo) No es el mejor vestuario para cantar arias de ópera, pero era coherente con el escenario.

- ¿Qué supone venir al Festival de Almuñécar?

- Estoy muy feliz por dos razones: primero porque amo mi trabajo y segundo vengo rodeada de una magnífica banda de músicos.

- Este año los organizadores del Festival quieren aportar algo en la conciencia por la solidaridad con los más desfavorecidos, para ello han puesto a la venta el cartel de este no siendo el importe íntegro de su recaudación destinado a ACNUR, ¿qué le parece esta iniciativa?

- Cualquier cosa que contribuya a ayudar a países en pésimas condiciones de vida me parece genial, una idea estupenda aunque pienso que a veces la ayuda no tiene que ser solo económica principalmente sino que debe haber una mayor voluntad política y concienciación a nivel global.

Juan Jesús García