ENTREVISTAS                                          

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DON BYRON

 

SIN CONFORMISMOS

 

El clarinetista Don Byron es uno de los renovadores de los sonidos actuales del jazz, sobre todo como concepto. Frente al neorevisionismo de los ‘young lions’ el se ha alineado entre los músicos que no entienden de fronteras estilísticas.  Como clarinetista, compositor y arreglador, redefine cada género de música de los que interpreta, ya sea ésta clásica, salsa, hip-hop, funk o cualquier área del jazz. Pasó por el Festival de Jazz en la Costa y hablo con nosotros.

- Hace unas semanas tocaba por aquí su compañero Uri Caine, con el que ha realizado giras enteras  ¿Cómo fue su encuentro? 

- Hemos tocado mucho y ha participado en discos míos. A ambos nos gusta variar y tenemos repertorios muy distintos para tocar juntos. Él intervino en mi disco Don Byron Plays the Music of Mickey Katz , compartimos músicos y hasta grupo. También lo puedes escuchar en  ‘Nu Blaxploitatión’ y en otros programas de conciertos. Es un músico con el que tengo una excepcional complicidad.

- El clarinete es un instrumento ya (casi) inusual fuera del jazz tradicional ¿Por qué lo eligió?

- Tuve un familiar que lo tocaba hace años y lo abandonó en casa. De niño tuve problemas de asma y me recomendaron que intentara tocar algún instrumento de viento, y aquel lo tenía muy a mano (risas). Sonaba muy bien. En casa escuchaba mucho r&b, jazz, música caribeña, intentaba hacerlo sonar con esos ritmos a la vez que aprendía música clásica, luego ya en el barrio me metí en otros estilos ya.

- ¿Este siglo parece ser el de la revolución tecnológica ¿Qué opinión le merecen los instrumentos de síntesis y el ordenador como instrumento?

-Toco el clarinete pero no vivo de espaldas al mundo, tengo algunos programas y los uso ocasionalmente para hacer tratamiento de sonidos y buscar efectos nuevos o curiosos. Ahora hacer música, bueno, conseguir algo que suene es relativamente fácil, pero los grandes músicos electrónicos o electroacústicos partían de saber música y los aparatos eran herramientas, ahora pasa un poco al contrario; en términos pictóricos hay que separar a un pintor de un creador de collages que hace un cuadro pegando trozos de otros, aunque luego haya pintores que no te gusten y sí recicladores de sonido interesantes. La música electrónica es compleja de valorar.

- Siempre llama la atención su manera de tocar, muchas veces sentado

- Es que yo toco de una forma especial y tengo que estar muy cómodo porque si no molesta en la boca. Me gusta moverme por el escenario pero si estoy cómodo y sentado toco mejor y toco más.

- Usted es conocido por no esquivar los compromisos políticos o sociales en público

- Es que las cosas no siempre están como deben y hay que decirlo, aunque luego te puedan pasar factura por hablar de política o de problemas raciales. Soy una persona y vivo en el mundo y me afecta todo lo que veo a mi alrededor. Es cierto que se tiende aun conformismo en la sociedad, pero si vives conforme a todo terminas haciendo, también, música conformista, y eso es la muerte de la creatividad y del músico.

- Y también por su imprevisibilidad estilística

- Bueno, yo me considero un jazzista cuando toco jazz y cuando no, quizá sea un músico clásico. Yo observo mi trabajo individualmente, en función de su momento, de su inspiración o su sonido. Por ejemplo,   cuando yo toqué afro-caribbean-jazz, no sentí que era sólo lo único que yo podía tocar en mi vida. Si puedo tocar jazz o música clásica o folk... bueno, simplemente es que pude hacer esas cosas por que estoy abierto a casi todas las músicas, pero mi interés es únicamente hacer algo diferente, modificar lo establecido tradicionalmente. 

- Usted ha estado con Reid de los Living Colors ¿Qué hace un músico como usted en grandes estadios de rock?
- Cuando estas en un gran estadio te concentras en lo tuyo, en realidad la masa no te afecta porque no la focalizas. Cuando he tocado con Vernon Reid en un estadio no veías nada por las luces y sólo escuchabas un inmenso rugido de fondo que no te distraía. Pero si me das a elegir entre excitar a la gente para que siga rugiendo y tener una escucha atenta y de calidad me quedo con esta última, que te permite acceder introspectivamente más hacia adentro.