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ENTREVISTAS
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SANTIAGO AUSERON
JUAN PERRO DESCUBRE EL JAZZ
Santiago Auserón, cantante y compositor que fuera de Radio Futura ha realizado en su último disco `Cantares de vela´ un acercamiento a los ambientes jazzísticos. Sus interlocutores en este descubrimiento han sido músicos , que como Javier Colina o Moisés Porro, proceden de ese mundo y le han acompañado en sus actuaciones durante varias temporadas. - En su producción hay una búsqueda de sonidos naturales, orgánicos que dicen ahora ¿Le importa más el tambor que el sintetizador? - Me interesa más pero sin prejuicios ni nostalgias románticas. Me interesa porque lleva milenios asentado en la cultura del hombre, me interesa la percusión, su voces y la voz humana mucho, tiene una relación con la tierra y las vibraciones del aire que se identifican con las palabras de los dioses. Pero el sintetizador también es un hijo del naturaleza (risas), los instrumentos electrónicos son naturaleza más elaborada. Lo que ocurre es que sufrimos tal aluvión tecnológico que no permite que muchas tecnologías las podamos entender cuando ya se han quedado obsoletas. Lo único que se puede pedir a las nuevas tecnologías es que sean capaces darnos tantos placeres como las otras. - Estando al lado de un monstruo como Javier Colina su acercamiento al jazz era cuestión de tiempo ¿Pero como ha sido ese proceso? - Viniendo del rock que es una música callejera, minimalista , nada académica y muchas veces despreocupada por las formas mi acercamiento al jazz solo puede ser prudente y muy respetuoso. De todas formas yo reivindico para el público roquero cierto acercamiento al jazz, los buenos roqueros tenían un oído puesto en el jazz y esto es satisfactorio. En el ambiente de Radio Futura mi hermano tenía una buena colección de discos de jazz y mi padre ,que trabajaba en Zaragoza con los americanos, nos introdujo sobre todo en Louis Armstrong y Duke Ellington, que sigue siendo para mi una de las referencias más vivas y estables. Luego todos los roqueros nos identificamos con Miles y de ahí fuimos hacia a tras, al bebop y a las grandes orquestas, en mi caso volvía a Ellington. En ese periodo hay una riqueza musical tan grande que nos encontramos con un campo inagotable y a la que hay que acercase con tiento y prudencia pero también con descaro y orgullo; porque cuando el rock tiene algo de nobleza, que algunas veces lo ha tenido, tiene algo que ofrecer, incluso a los jazzeros. En particular estar cerca de mi maestro y amigo Javier Colina, uno de los mayores músicos que me han dado la oportunidad de asistir a su proceso creativo porque hemos trabajado durante años, él pertenece a una generación en la que hay ciertos aires comunes, ya no son músicos de fusión, son músicos que han dado un salto hacia atrás recuperando el jazz clásico y otro hacia delante naturalizando su fraseo en las rítmicas que afectan a su lengua natal. Son gente que manejan todo el repertorio clásico de los estándares, que manejan las claves afrocubanas y afrobrasileñas, y que luego remontan en la tradición lírica española a la búsqueda de lo mejor del canto tradicional español, que se han acercado al flamenco y saben improvisar en el compás. Esta es una generación nueva que creo que es la que representa lo más importante que está pasando ahora mismo en la cultura España, con valor histórico y social. Son transformaciones sonoras a través de las cuales están creciendo las cosas. En nuestra sociedad creo que es lo más grande que está pasando, ese encuentro entre etnias diferentes que se han convertido en un caldo de cultivo común. Si esto tuviera proyección social podrían salir cosas alucinantes. - Sin embargo el año pasado casi 8000 personas asistieron en Jazz en la Costa a un concierto del grupo de Chano Domínguez. - Eso me alegra muchísimo, ¡madre mía éso es un síntoma de buenísima salud!. Las cosas que hace Chano, que hace el Taller de músicos de Barcelona. Probablemente la conjunción de la cultura flamenca con las músicas del género improvisador, con el jazz en particular, quizás en Andalucía tengan una proyección espacial, espero que sea así y que vaya a más. -Colina ha sido músico suyo en varias giras - Colina es de una sinceridad abrumadora y tiene virtudes muy especiales. Primero esa desnudez, él no utiliza todo lo que ha aprendido técnicamente, realiza un aprendizaje muy extraño, como de memoria de las tradiciones; tiene un fondo de memoria alucinante, conoce todas las tonadas del mundo y se ha formado con el acordeón antes de pasar al contrabajo y el jazz y tiene un rententiva de elefante. Eso le permite que a la hora de subirse al escenario deja que emerjan las cosas con la mayor naturalidad y tiene una vivacidad tremenda. - Supongo que es conciente de haber sido el introductor en la música cubana de mucha gente en este país, pero ¿piensa que va ocurrir o mismo con el jazz? - (risas) No, con el jazz yo no tengo otro papel que recordar a la gente que se aburre con el mal rock, con escaso riesgo creativo y menos espíritu combativo, que en las fuentes de la música negroamericana hay mucha tela que cortar. Recordarles que actualizar la memoria y los sonidos y hay que compartirlos si acaso con las generaciones más jóvenes. Recordar que hasta de la música electrónica, fragmentos o muestreos derivan de la improvisación y de elementos rítmicos que ya están en el jazz. Me interesa si acaso reconstruir el tejido de los flujos musicales para no estar tan perdidos, parcelados y bloqueados por las leyes de la actualidad, que son imponentes y amenazadoras.
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