ENTREVISTAS                                          

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NONO GARCÍA

 

ATÚN, SALITRE Y CHOCOLATE

 

 

 

        Nono García nació en Barbate y se dio a conocer como músico en Granada, junto a Carlos Cano o el histórico grupo de jazz rock La banda del Tío Paco. A mediados de los ochenta se une a otros guitarristas como Tito Alcedo o Antonio Toledo antes de mudarse a Bélgica, donde entró a formar parte del grupo más internacionalmente conocido de aquel país: Vaya con Dios. De nuevo en España entra en contacto con la plana mayor del jazz-flamenco y realiza numerosas producciones y grabaciones como músico invitado. Hace unas semanas se publicaba su nuevo disco: ‘Atún y chocolate’. 

- Cuál es la historia de este disco

- Este disco lo empecé a gestarlo cuando aún vivía en Bruselas. Cuando me trasladé a
Madrid , y,  después de alguna batalla , fue el fotógrafo Robert Freeman quién hizo escuchar  a Gabino Diego  mi disco anterior ‘Las Quimeras del momento’. Acepté de buen grado su propuesta de grabar para su sello ‘Sorondongo’

- Por eso está Gabino Diego de productor

- Gabino Diego ama tanto la música que no dudó en crear su propio sello en el cual ya había producido el pianista canario Polo Ortí.

- ¿Qué recuerdas de tu paso por Granada?

- Granada  me ha marcado bastante. Fueron años de aprendizaje y bohemia. Tendría que recurrir a la literatura para describir lo que siento por esta ciudad, vamos que por poco me tatúo la Alhambra en el pecho.

- ¿y por Bélgica con Vaya con Dios?

- Bélgica  me acogió con cariño desde el primer día.  Vaya con Dios me contrató para tocar  y fue para mí  una de mis más emotivas experiencias en ese país, además de hacerme viajar por todas partes.
- ¡ésa armónica que suena por el disco es muy Thielemans, de por allí!

- Da la casualidad , en efecto, de que el precursor de la  armónica del Jazz fue el belga Toots Thielemans y que Antonio Serrano toca este instrumento. Pero  Antonio es de Madrid y también ha
estudiado con otro maestro : el americano Larry Adler

- oyéndote en directo y en la grabación ¿cuál es tu relación con el flamenco, de vocación o de recurso?

- Seguramente ambas cosas , además de otras muchas, pero no me paro a pensar  en esto, simplemente toco lo que me gusta.

- Tu acercamiento a la música popular me recuerda al de Javier Denis, que las usa como pretexto ¿estás de acuerdo?

- Pretexto me parece poco para la música popular , la pobre, que es amante de todos
y nos envuelve como el aire y nos hace más liviana la
lucha diaria, etc, etc.

- Hay mucho mar en fondo y forma en tu disco ¿Cuanto de morriña ha habido en su gestación?

-  El mar y sus aledaños, al ser barbateño, siempre  será referencia. Digamos que se lleva por dentro almacenado, igual que la luz. Cuando me veía en los países con poca potencia lumínica sacaba mi saquito mágico y me acordaba del puchero de mi madre. Claro
que hay que ir a recargarlo a la playa de vez en cuando porque en el secano el mar se embebe.

- Encuentro algún punto hasta casi pop en algunas piezas ¿piensas que la permeabilidad estilística es una virtud?

- El pop es un concepto alejado de mis motivaciones , para mí  pertenece al mundo profesional de los músicos  y de la industria musical. Aunque respeto las cosas buenas como es natural.  La permeabilidad estilística me ha hecho aguantar muchos chaparrones y gozar de otros chirimiris. Más que una virtud pienso  que tocar varios palos es una necesidad o una inquietud.
- Grabar con el grupo entero de Chano, o con Tino y Pardo ¿obliga?

- He tenido la suerte de poder contar con el especiero completo. Estoy muy contento de tocar con estos monstruos amigos. Además en este ámbito musical creo que no  existe  el concepto de el grupo de tal o cual y  que estos elementos músicos son libres y
permutables.

- ¿y el divertimento final de tu hija ‘por Brasil’?

- Esta canción le da título al disco. Cuando yo la ensayaba mi hija Ester la canturreaba conmigo y decidí que la grabara ella. Ahora que ha crecido le da corte cantarla. La música brasileña es sin duda la que más tiene en cuenta la guitarra junto con el flamenco.
También la guitarra de  Brasil  es una buena forma de iniciarse en el jazz y la armonía moderna y  de poner la oreja del otro lado del Charco.