ENTREVISTAS                                          

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JORGE PARDO

 

JAZZ Y FLAMENCO

 

 

Personaje imprescindible en la historia musical y personal del jazz español, Jorge Pardo presenta en los clubes andaluces el disco que ha grabado en directo con Francis Posé y José `Roper´ en directo en el Chubby jienense y que publica Satchmo. Formación de trío que compatibiliza con sus grupos de flamenco jazz con los que lleva décadas explorando ese camino de fusión en el que fue pionero.

- Presenta estas noches un disco eminentemente andaluz.

- Sí D´3 , un disco grabado con Francis Posé y Roper. Un disco que grabamos en directo en el Chubby de Jaén. Con ellos he hecho muchas actuaciones intermitentemente y al tiempo de andar tocando la cosa comenzó con un `a ver que pasa´ y al final se ha hecho disco en Satchmo. Es una historia que no interrumpe mi trabajo habitual y es una apuesta diferente que cubre otras expectativas, ya que en un trío hecho sobre los escenarios.

- ¿Qué le atrae de un músico como el malagueño Posé?

- Francis es una gran músico. Aparte de su faceta como músico de sesión te encuentras con que tiene una visión muy especial y tiene mucho gusto. Con él yo descubro cosas nuevas a cada momento y además como persona no se pude aguantar.

- Recuerda cuando cobraba en especie (¡un televisor!) sus conciertos por aquí.

- (risas) Aquel concierto de Dolores trajo mucha cola (risas). Fue uno de los episodios más extraños de mi vida y ha terminado siendo una divertida anécdota de sobremesa.

- Por cierto ¿Qué opina de que los discos del grupo Dolores sean ahora mismo objetos deseadísimos de coleccionismo y se usen en remezclas dance en Inglaterra?

- Es una cosa que me produce sorpresa, pero también lo contrario. Uno nunca sabe por donde suena la flauta. Pero cuando trabajas dejándote el pellejo, deficiencias técnicas aparte, sabes que el producto es muy aprovechable. Al cabo del tiempo queda la esencia de la música y alguien ha sabido aprovecharla. Cosas como está te corroboran que hacías algo interesante.

- Usted es amigo de sus amigos, desde hace casi treinta años sigue tocando con los mismos músicos con los que empezó: Dantas, Benavent...en un mundillo de competencia feroz

- Es curioso, me pongo a pensarlo y es cierto. Pero creo que se mantienen porque son relaciones libres, no hay intereses sino intercambios; creo que esta es la base de unas relaciones duraderas. Surgen muchos problemas pero en el fondo los músicos estamos en el mismo lado, somos hermanos.

-¿Qué cambio en su vida artística con el ingreso en el sexteto de Paco de Lucía? ¿Y que cambio en el flamenco con la llegada de este grupo?

- Yo no puedo ser objetivo cuando afronto un trabajo con un músico nuevo, en aquel caso y entonces apenas conocido para nosotros. Creo que he tenido la fortuna en mi vida de dar con personas muy especiales, y Paco lo es, es un hombre que perturba la vida de uno cuando aparece. Pero en esa formación estabamos más y todos aportan lo suyo, sea Carlos, o el Grilo...son gente con un embrujo al que es imposible resistirse. Respecto a lo segundo creo que en aquel grupo se determinó un sonido que ha marcado la historia del flamenco...y también del jazz, porque te das una vuelta por Nueva York y hasta entonces nadie sabía lo que era una bulería, cosa que ahora todo el mundo conoce.

- Usted fue uno de los primeros en defender ese encuentro de culturas y los sigue defendiendo ¿Cómo ve el panorama ahora que ya es moneda habitual en el jazz español?

- Ah, yo estoy encantado y muy halagado. Fue una apuesta fuerte y con unas críticas feroces: no nos querían ni los jazzistas ni los flamencos (risas). Ahora la gente se acerca con cariño a tu trabajo y uno se siente reconocido, pero tampoco puedes olvidar a los que te antecedieron, como Pedro (Iturralde), que a su manera orientó esta idea, o el Negro Aquilino.

- Curiosamente en aquellos discos de Iturralde estaba un jovencísimo guitarrista que luego se llamaría Paco de Lucía. ¡De nuevo él!.

- A la luz de los resultados fue curiosa también la elección de Paco, sobre todo que, partiendo de la distancia y el desconocimiento mutuo, dio con la persona históricamente adecuada. ¿Intuición o confluencia de sensibilidades?

- Quería llamar su atención sobre sus experiencias brasileñas, primero con Jayme Marques y luego con Caymi.

- Yo soy muy aficionado a la música brasileña, como oyente y como músico. Es cierto que me inicie en ella con Marques, en su grupo. Luego pude estar en el Festival de Montreux con Caymi, una de las grandes cantantes de aquel país y miembro de la saga familiar. Es probable que mi imagen esté más cerca del flamenco, pero no es una excepción la brasileña ya que me meto en fregados muy diferentes, música árabe etc.

- Decía en estas páginas Perico Sambeat que había cierto rechazo en nuestro país hacia sus propios músicos, un cierto papanatismo esnobista que valoraba lo de fuera y despreciaba lo nuestro

- Eso es absolutamente cierto, quizás lo llevemos los españoles implícito en nuestro carácter. Creo que procede de un tiempo de penurias en lo que lo de `made in spain´ no molaba y solo se deseaba lo que llegaba de los Estados Unidos o Japón. También es cierto que hablando de jazz vende más John O´gutti que Juan Gutiérrez, como en el flamenco Juanito de Utrera que Jokito Tamagochi...pero eso son apariencias y tienen bastante de prejuicios contra los que los músicos españoles hemos luchado y creo que hemos vencido. Uno ha descubierto con satisfacción que te aplauden en muchos sitios pero que donde mejor se entiende el trabajo que hacemos es aquí, y esto complace.