ENTREVISTAS

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COMBO DE LA CASILLA

 

JAZZ EN LA CALLE

 

 

El Combo de la Casilla empezó siendo una agrupación de aprendizaje musical, pero después de cuatro años, la calle es suya. La cambiante banda se nutre de los miembros que acuden a ella para aprender, y con un sanísimo espíritu lúdico-musical se han

hecho imprescindibles en la animación de calle. Han actuado en numerosos festivales , de aquí y de fuera y no tienen inconveniente en hacerlo en la sección de congelados del Corte inglés, en una verbena o en las calle de Amsterdam. Y doy fe de que

como unos modernos saxofonistas de Hamelín, los niños y los menos niños se dejan llevar tras ellos por la música.La más reciente formación del Combo es la formada por Jesús García, Pablo García, que es su hijo, José Luis Martín,Yolanda y José Biondi en las percusiones. Al saxo alto Emilio Gómez, Alba Camacho y Mercedes González, al barítono María Muñoz y a los tenores Juan Luis Camacho y Juan García , y al soprano Rafael Corral. También son colaboradores Onno Van Swigchem, Ramón Cardo y Arturo Cid.

-¿Cómo surgió el Combo?

-(Rafa Corral) Hace unos cuatro años a partir de los talleres de viento que organicé en el Zaidín. Decidimos que la mejor forma de aprender ere tocando y nos echamos a la calle, sin vergüenza y dispuestos a hacer, sobre todo, lo que nos diera la gana.

-¿Cuantas calles habéis pisado?

-Las de Granada, las de pueblos de la provincia donde tenemos club de fans como Huejar Sierra, las de San Sebastián, Cataluña, Avignon, Amsterdam, París, y hasta el suelo embaldosado de la sección de congelados del Corte Inglés.

-¿Y qué opinaban en los Campos Elíseos de vosotros?

- Era un poco raro porque no se creían que éramos españoles. En París se nos unieron un montón de emigrantes bailando con nosotros. Lo curioso es que en España no hay tradición de bailar en la calles y en esos países sí la hay.

-¿Cuál fue la idea inicial?

-Fue esa, aprender tocando. Y para aprender teníamos que hacerlo sin prejuicios, siendo eclécticos y metiéndonos en todos los estilos, no solo en los propios de las bandas. Nosotros nos atrevemos con el funk, el ska, los elementos populares, la música de calle, la caribeña, la africana y , por su puesto, la improvisación.

-Eso os diferencia de los grupos que fundamentalmente hacen Dixie.

-Sí, en España las agrupaciones de calle están más definidas. En Europa hemos encontrado grupos parecidos a los nuestros, pero aquí el patrón es la música de Nueva Orleans, eso es lo que nos diferencia de otros, si quieres técnicamente muy superiores a nosotros.

-¿Habéis tenido problemas para adaptar algún estilo a viento y percusión?

-Hay alguno que... sobre todos lo básicamente rítmicos, es un reto músicar algo que se hace con una guitarra por ejemplo, el funk... pero eso es un inconveniente al principio y luego la sorpresa termina viniendo por la dificultad resuelta.

-Salvando las distancias vosotros en alguna ocasión me habéis recordado al planteamiento deTake-6 «ellos llevando los diálogos a las voces y vosotros a lo saxofones.

-Salvando las distancias puede haber paralelismos. Nosotros somos un grupo modesto, nos gusta la calle, no los escenarios, nuestra labor es de base y nuestra música no tiene líneas rectas y tampoco estrictamente técnica, no buscamos la perfección de ninguna manera. Yo busco la simplicidad y la sencillez. Salvada la distancia, ellos y nosotros tenemos la misma técnica, el llevar diferentes voces, de otros instrumentos, ellos a sus gargantas y nosotros a los

saxos.

-¿Como empieza el trabajo del Combo?

-Yo empiezo a preparar los temas, a pensar arreglos y luego los acomodamos a la formación, técnica y estéticamente. Eso quiere decir que todo se va modificando sobre la marcha, comienzo con un tango y luego puede salir cualquier cosa. No obligo a la música, el tema tiene crecer solo. Me gusta aproximarme a la música del Combo como si fuera naíf, es decir imperfecta, pero esa imperfección mantiene viva la espontaneidad y la naturalidad del grupo.

-¿Qué temario tenéis este verano?

-Tenemos temas tradicionales de baile, mazurcas, aires de pasodoble, repertorio de blues, cosas africanas de Dollar Brand , alguna cosa caribeña de Lester Bowie y muchos temas nuestros, cada vez vamos metiendo cosas nuestras, en plan reggae, de Jaco Pastorius, de Duke Ellington...el Blues de la calle Gloria.

-¿Cambiáis de repertorio sea una fiesta popular o un festival de Jazz?

-Sí, pero no en función de la importancia del evento sino según las caras

de la gente, y no te creas, que gente muy de pueblo ha aplaudido cosas de

Lester Bowie. La gente ve ritmo y movimiento y les gusta.

-¿Y el humor?

-Es un ingrediente muy importante en nosotros que no nos gustaría que no se perdiera. No tomarnos las cosas demasiado en serio y esperamos que todo suene desenfadado, la música popular no tiene que ser seria ni rigurosa y tiene que ser muy variada.

-¿Cómo lleváis lo de ser un grupo a tiempo parcial?

-Bueno, como podemos a base de madrugones. Pero no somos muy ambiciosos y estamos contentos en nuestro nivel. Ahora queremos abrirnos y conseguir más flexibilidad.

-¿De grabar tendría que ser en vivo desde las calles de Amsterdam como

Hari Wterstein?

-Yo he tocado con Hari y estaría bien, sería chulísimo, yo creo que cuando

grabas así la música respira, tocas como si hablases, cuando nos suben a una tarima ya nos descontrolan, tenemos que estar con los pies en la tierra. Tenemos la idea de grabar, pero no todavía, en la calle se suena de forma diferente a escuchar un disco en tu casa, tendríamos que buscar una forma como ésa, en directo, de alguna manera.

-¿Seguís funcionando como escuela de saxofones?

-Somos un grupo abierto, pero es difícil encontrar gente que le guste este

tipo de música y no les de corte y que quieran improvisar. Nuestro papel es

de cantera para la música improvisada, seguimos dando clases y traemos músicos invitados de vez en cuanto, a modo de clases magistrales. Y en los próximos meses volveremos a las clases para que la gente se incorpore si quiere, que alguno habrá.