| ENTREVISTAS | ||
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BRANFORD MARSALIS
Reacio a las entrevistas el saxofonista norteamericano Branford Marsalis pasó por Granada a toda velocidad. El mutigramizado músico dejó un espléndido concierto justo en la mitad de la edición de este año ya pie de avión menos de 8 horas después de tocarlo Aprovecho la espera obligatoria para contar alguna de sus opiniones sobre el mundo de la música y el jazz, mundo que el año pasado le señaló como el mejor saxofonista de la temporada otorgándole un nuevo Grammy.
- Usted toca y también enseña pero ¿Para el jazz se nace o se puede hacer uno?
- El jazz es un lenguaje y cualquiera puede aprederlo, si bien es cierto que nacer y crecer en un entorno en el que le jazz está en efervescencia puede ayudar, pero cualquiera, repito cualquiera, puede aprenderlo, porque además toda la historia de esta música y esta cultura está en los discos, al alcance de cualquiera.
- Un estándar es una asignatura obligatoria
- Es una manera lógica de aprender este lenguaje, las bases sobre las que asentó, son asignaturas obligatorias. Y el mejor barómetro de la nota de cada uno al cabo del tiempo.
- Su hermano Wynton y su padre Ellis estuvieron juntos este verano actuando ¿Para cuando una reunión familiar?
- Alguna vez lo hemos hecho, pero no tengo mayor interés, ellos hacen cosas muy diferentes a las mías.
- Su concierto de anoche ha sido muy agradable aunque no ha estado exento de riesgo ¿Son compatibles el riesgo y la accesibilidad?
- Si a la gente le gusta, está bien, pero los músicos no podemos concentrarnos en lo que le gusta o no a la gente. El público se desvive por muchos malos músicos, no hay más que ver lo imprescindibles que son algunos cada temporada y luego nunca más se vuelve a saber de ellos. El mejor crítico de uno es uno mismo, y hay una satisfacción personal especial cuando te arriesgas y las cosas salen bien, porque hacemos jazz, una música que no es estrictamente popular ni nuca lo va a ser, así que las metas no son comerciales y te las tienes que poner tu mismo, intentarlo, arriesgar y llegar o no, esa es la mayor satisfacción, si luego gusta, pues mejor.
- Usted tiene varios ¿Qué es un Grammy?
- Una fiesta, una ceremonia social sobre todo. El primero te llama la atención pero a partir del segundo ya te sirve para sujetar los libros. Es un premio a la popularidad, y eso está bien, pero no siempre lleva aparejada la calidad. Aunque hace ya años que los finalistas ofrecen también un gran nivel. Pero un Grammy o varios no te garantizan un mayor nivel de ventas, al menos en el jazz.
- Ha trabajado también en el pop ¿Qué relación mantiene con este género?
- A través del pop también se pude llegar a hacer buena música, estudiándolo y afinando tu sensibilidad. Yo trabajé con Sting que es un artista serio, y no es el único. Pero tiene un planteamiento mayoritario y sus objetivos son muy diferentes a los del jazz. A mi me ha tocado vivir la época del funk y el hip hop, pero ya no tengo edad para compartir esos mensajes y esas actitudes, que además en su mayoría carecen de interés musical y repiten siempre lo mismo, hay excepciones como Maceo Parker o Most Deef, pero los demás no hacen más que dar vueltas sobre lo ya inventado. - No hay año en el que no venga a España ¿Qué encuentra aquí?
- Me gusta muchos le público, que siempre muy cálido, el clima y la comida. ¡Es fantástico venir aquí!
- Tanto en Jazz en la Costa como en el festival de Granada ha repetido formación, algo no usual en el jazz ¿Es importante trabajar con un grupo estable?
- Poder mantener un grupo estable es importantísimo ya que es la única forma de profundizar en el sentido de la investigación y ofrecer de verdad una creación original y auténtica. Lo que ocurre es que en el mundo del jazz no siempre es posible por los múltiples compromisos individuales, yo tengo la fortuna de poder hacerlo y espero que se note |