ENTREVISTAS

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SEPTETO SONIDO SON

 

GRANADA CON MAS NEGRITOS

 

 

 

Aunque desde hace varios años la música tradicional cubana es un best seller mundial, con numerosos grupos en gira, grandes actuaciones, Grammys, películas y ríos de tinta en los medios de comunicación, ninguno de estas formaciones había parado en nuestra tierra a grabar. El septeto Sonido Son grabó en Granada su primer disco español. Con material tradicional y propio el grupo se acoge a una de las formaciones típicas de la música cubana, el septeto, originario de los años veinte cuando Ignacio Piñeiro añadió metales a la formación anterior de cuerda y percusión del sexteto nacional, abriendo la puerta a unas sonoridades que llegan hasta nuestros días y han sido el marco de actuación de casi todos los grupos contemporáneos de Son y Salsa en todas sus variedades. El septeto lo forman lo forman Silvio Ibarra, Jorge Sáenz, Bettina Eiris, Lázaro Lugones, Carlos Camué, Andrés Izquierdo y Rafael Chávez.

-¿Cómo ha sido su llegada a España?

- Hay en Granada una ONG, que todos los años trae a algún grupo cubano para recaudar fondos sociales. Los objetivos siempre son dos, uno artístico para el grupo, que se da a conocer en Andalucía y otro el de ayuda a nuestro pueblo, nosotros vamos a trabajar por las escuelas de arte de la Habana.

-¿Porqué grabar en Granada?

-Porque son cosas que pasan casualmente. Aquí hemos conocido a unas personas que se han interesado por nosotros, en un concierto nos vieron, les gustó el grupo y han ejercido de productores ejecutivos. En Cuba es muy difícil grabar si no eres un grupo de primerísima fila.

- ¿De los múltiples estilos de la música cubana cuáles forman parte del disco?

- El disco lo hemos hecho de la forma más tradicional posible, porque entendemos que esta es la música que está ahora en el mundo funcionando. Hemos seleccionado de nuestro repertorio algunos números: una guaracha, danzón, bolero, cha-cha-chá, rumba, son... casi todos los géneros de la música cubana.

-¿El Son es música de museo, de nonagenarios y turistas o en realidad sigue teniendo vida y vigencia?

- No es exactamente así, claro que a los turistas les gusta el Son tradicional, pero también al cubano, los arreglos del disco están destinado a los cubanos, para que lo bailen. Tampoco hay que tener noventa años para vender discos, en los últimos ocho años el auge de la música tradicional cubana le ha cogido muy mayor a Compay, como a la Vieja Trova Santiaguera, pero los jóvenes también se saben los temas, se saben entera Lágrimas Negras o Son de la Loma. Hoy por hoy los jóvenes gozan con el Son. Habría que empezar a recordar en este resurgir del Son al grupo Sierra Maestra, que fue con lo que comenzó esta mirada a la tradición, luego vendrían los discos de Pablo Milanés, y posteriormente la explosión promocional del Buenavista.

-¿Hay un antes y un después de Buena Vista Club Social en la música cubana?

- No en cuanto a que allí casi no se ha notado. Todo lo que hay ya estaba allí y en pleno proceso de recuperación tras unas décadas de música de discoteca, pop, de jazz latino y canción. No había disqueras. Hay grupos como la Aragón que han entrado en Africa y muchas otras agrupaciones eran populares en América, pero no en Europa. Buenavista ha sido el mismo proceso de revitalización de la música tradicional que ya inició Pablo Milanés pero ya a escala mundial, y por fin se ha entrado en Europa. Buenavista ha acelerado un proceso que ya estaba en marcha.

-¿Les extraña que en países como Inglaterra, Holanda, Alemania o Francia haya más pasión por la música cubana que en España?

- Desde Cuba pensamos que en España se goza mucho con nuestra música, y lo más sorprendente es la pasión que despierta en esos otros países que ni siquiera hablan español. Pero en Andalucía sí se recibe muy bien, quizás porque es tierra de música y de baile, y el Son es para bailar.