JAUME
VILASECA
VILASECA
GRABA SU SEGUNDO ÁLBUM
Este
barcelonés de treinta y cinco años publica ahora su
segunda referencia apoyado por su exclusivo quartet y dentro de un
jazz abierto que permite evidenciar su perfecta integración
con el piano. “Lo toco desde los diez años; mi madre quería
que estudiara música en serio, pero no lo hice hasta los diecisiete
o dieciocho años”, dice. “Hasta entonces dedicaba mucho tiempo
a sacar canciones, tocar a mi aire, componer. Fui autodidacta hasta
que me di cuenta de que estaba perdiendo el tiempo”. Tras ello llegó
su conexión con el jazz: “Fue a través de la misma música.
Después de escuchar música pop, blues, clásica
o rock progresivo descubro el mejor vehículo para expresar
lo que quiero, la improvisación. Es la época en que
estoy estudiando la carrera en el Conservatorio y en Barcelona ya
hay un gran ambiente jazzístico, con el Taller de Músics,
muchos grupos y conciertos”.
Tan natural como la vida misma, el tiempo fue pasando y apareció
en Jaume la necesidad de crear su propia banda: “Tiene ya tres años
de vida. Lo creamos a partir de un trío original, con la idea
de poner en marcha un repertorio muy personal, que pudiera funcionar
dentro de la manera de tocar de un cuarteto de jazz. Empezamos a dar
conciertos y cuando empezó a tener forma vino la idea de grabar”.
El quartet en cuestión está formado por el propio Jaume,
Ramón Díaz en la batería, Dick Them al contrabajo
y Víctor de Diego como saxofonista. “Ramon es canario, tiene
su propio grupo y es todo un personaje del jazz en Barcelona. Dick
es un músico con gran experiencia, al igual que Víctor
de Diego, quien, además de liderar su propio combo, es un saxofonista
de gran prestigio”, comenta Jaume. Con algunos de ellos grabó,
en 1999, “Fotografies”, lo que fue su primer álbum. “Grabamos
temas originales y algunas versiones (Barry White, J.G. Watson, Rodgers-Hart).
La línea del repertorio no estaba muy bien definida, pero quedé
contento de cómo quedaron los temas a trío”.
Ahora el proyecto se reacondiciona con “Aquí i allà”,
un álbum excelente en el que el pianista ofrece una faceta
bien diferente. “Creo que el disco dice muchas cosas sobre la música,
la comunicación, los viajes, el mar… Es música con voluntad
de ser diferente, comunicativa. Ha sido como contar una historia”,
comenta Jaume, quien añade que, en esta ocasión, “tenía
mucho más claro lo que quería grabar. El grupo ya funcionaba
y el repertorio también. Sabía mejor cuál había
de ser el resultado final”.
Este ha sido un álbum abierto, con esencia clásicas
pero sin rémoras del pasado. El disco, que solamente contiene
material propio (“No había ninguna versión necesaria”,
comenta su protagonista), ofrece la semblanza de un cuarteto sólido,
engrasado y vivo, con numerosos acercamientos a otras músicas
pero sin perder en ningún momento el aire humeante del jazz.
“Durante unos años trabajé mucho con grupos de música
brasileña: cantantes, combos, grupos de bossa nova y samba.
Siento una gran pasión por la música, la gente y la
cultura de Brasil. También el resto del grupo es muy sensible
a esta influencia. Respecto al flamenco, cada día me gusta
más y escucho más cosas. Es definitivo si quieres crear
un repertorio cercano al jazz y a la vez a nuestra cultura y geografía.
Es algo que gente como Chano Domínguez ya ha conseguido. También
nos atraen mucho los colores y sonoridades mediterráneas”.
Un crisol, en suma, que junta frío y calor a partes iguales
y que siempre necesita de un marco adecuado para ser plasmado en disco.
“El tema del tiempo o del dinero me perjudicó más en
el primer disco. En este todo el grupo tenía muy claro lo que
tenía que hacer. Grabamos rápido; hasta nos sobró
tiempo para las mezclas y la producción”.
“Aquí i allà” fue grabado en Barcelona en octubre de
2002 y, aunque producido por el propio Jaume, fue Jordi Vidal quien
se encargó del terreno técnico y de la mezcla. “Me gustaría
que el disco lo escuche la mayor cantidad de gente posible. Que lo
podamos promocionar con los conciertos y que nos proporcione posibilidades
para grabar el siguiente”, comenta el pianista, quien recientemente
estuvo tocando en Madrid y espera repetir en breve la experiencia.
Jaume lleva, desde sus inicios, dando vueltas al circuito catalán
de jazz, con lo que su opinión sobre él resulta tremendamente
válida: “A nivel creativo pienso que la situación es
inmejorable, gracias tanto a los músicos catalanes como a los
que han llegado de otro puntos de España o del mundo. Hay muchas
ganas de grabar, de sacar proyectos aunque cueste un gran esfuerzo
y no tengas ayuda institucional”. Del mismo modo que elogia el ambiente
catalán dentro del jazz, Jaume es también de quienes
echa un falta una integración mayor de los festivales con el
panorama de los músicos locales. “Los festivales buscan nombres
que hagan lucir su cartel. Los músicos nacionales no son conocidos
porque a nadie le interesa, aunque a muchos sí se les conoce
en Europa o Estados Unidos”.
Como se puede apreciar, tanto por las palabras de Jaume como por la
de la mayoría de sus compañeros, el músico de
jazz no es, precisamente, el que está siempre en candelero
dentro de los medios de comunicación. Sin embargo, eso no significa
que su actividad profesional sea menor. Más bien al contrario:
“El jazz es un lenguaje complejo; necesitas estar tocando mucho, con
grupos estables o formaciones ocasionales, las jams-sessions, buscar
tu propia voz… Tocamos en clubs, teatros, convenciones… donde sea,
siempre que toques la música que te gusta y estés con
la gente que te entiendes. También influyen las razones económicas,
pues vivimos de tocar y componer”.
“Aquí i allà” se manifiesta, por tanto, como un paso
adelante dentro de una carrera de fondo. Un álbum sumamente
vital en el que la pasión y la contención se dan la
mano jugando entre efluvios mediterráneos y brasileños.
El disco no es, también hay que decirlo, representativo del
jazz actual que se hace en España, pero eso no quita valor,
según Jaume, a la actual labor que están haciendo el
resto de sus compañeros de gremio. “A pesar de que no es un
buen momento para el jazz y la buena música en España,
la afición y la creatividad no dejan de estar ahí. Con
un poco de ayuda la situación mejoraría mucho”.
Sin duda.
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