ENTREVISTAS

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MACEO PARKER

 

LA VIDA ES DURA Y LA MÚSICA LA HACE MÁS AGRADABLE

 

 

Con el lema “música hecha por hombres, no por máquinas” Maceo Parker ha descubierto el poder del funk al gran público español, que llena y repite cada uno de sus conciertos, casi todos de tres horas de duración. Si hace cinco años Maceo Parker encabezaba su currículum con el dato de que había sido el saxofonista de James Brown, hoy para más de una generación James Brown era el vocalista del grupo en el que tocaba Maceo y ‘Sex machine’ la música de un anuncio de televisión.

- Para mucha gente ‘Sex machine’ es la música de un anuncio de TV ¿qué opina?

- Puede ser una pena que no conozcan a James Brown, pero es una enorme satisfacción que me conozcan a mí. (risas)

- ¿El músico de funk se hace o nace?

- Cuando era crío mi familia era pobre, pero también era muy musical. Siempre estábamos escuchando música o haciéndola. Con ella se nos olvidaba la pobreza. Ahora estoy contento de haberme podido dedicar a lo que me gusta y de poder traer felicidad a la gente

- ¿Qué recuerda de la ‘experiencia J.B.’?

- En los J.B. Horns aprendí mucho, realicé mis primeros viajes, vi muchas ciudades que no conocía y me acostumbré a lo que supone convivir con otros músicos. James Brown y todos mis demás compañeros me han ayudado a llegar a donde ahora estoy.

- ¿Para captar a un público más joven ha introducido el hip hop?

- No exactamente, el hip-hop es una música emocionante, llega a los jóvenes y hace a la banda distinta de cualquier otra que sea, meramente, un proyecto instrumental. Es un elemento pequeño dentro de nuestra música, pero muy importante y que introdujo en el grupo mi hijo Corey, eso es cosa suya.

- Tres horas de concierto ¿para qué tanto?

- La vida es dura y la música trata de hacérnosla más agradable. El objetivo principal para tocar en directo es que la gente que nos ve sea más feliz al salir del concierto que lo que lo era tres horas antes. Es por eso por lo que tocamos funk.

- 200 conciertos al año ¿no se cansa?

- Nuestra función principal es tocar en directo, ciudad a ciudad, país a país. Es lo que hemos elegido como forma de vida y lo que nos permite compartir nuestro amor con quienes nos escuchan. Estoy enamorado de la música, del directo. Hace ya muchos años que tomé esta elección y me gusta pensar que hago feliz a la gente cuando ésta mueve los pies.

- Tiene 60 años ¿ha pensado en jubilarse?

- No sé que haría si no tocara el saxo. Puede que me dedicara al piano, que es más reposado, o dedicaría mi tiempo a trabajos benéficos intentando ser un Robin Hood que pasara el dinero de los hombres más ricos a quienes realmente lo necesitan. Ya veré lo que hago cuando me jubile, pero aún no lo he pensado.

- En España usted es un crack ¿se esperaba esto aquí?

- Al principio fue una sorpresa para mí que nuestros conciertos funcionaran tan bien en España. Intentábamos tener un espectáculo que invitara a pasarlo bien y que resultó encantador para la gente. Hay mucho público que, cuando nos conoce en un concierto, quiere repetir, y eso es lo que hace que, cada vez que pasamos por aquí, toquemos más y más.

- ¿Todos los saxos aspiran a tocar jazz?

- Algunos no, yo escuchaba música funk de joven. Eso es lo que tocaba en Carolina del Norte cuando estaba empezando y es lo que siempre he querido hacer. La mayoría de los saxofonistas, cuando están empezando, sueñan con tocar como John Coltrane, Sonny Stitt, Charlie Parker o Cannonball Adderley. Y ése es probablemente el motivo por el cual mi estilo era un poco distinto, porque yo no crecí así. Lo hice tocando material funky: los Meters, James Brown, Ray Charles y todo aquello. Mis héroes saxofonistas eran Hank Crawford, David Fathead Newman y King Curtis, no Coltrane, Bird o Cannonball.

-¿Qué diferencias encuentra entre jazz y funk?

- El jazz es más personal, no involucra tanto al público. Es una música para disfrutar, pero… es minoritaria. El funk, sin embargo, parece más sencillo, es más abierto y llega a más gente. Además, tiene un inequívoco mensaje de paz y felicidad. Si puedes proporcionárselo a otras personas, mejor que mejor. El funk te atrae y te ves metido dentro de ella, por lo que, si quieres pasarlo bien, siempre puedes escuchar funk. Sobre todo el nuestro.

- Ha estado en infinidad de discos ajenos, pero también ha recibido visitas ilustres en sus discos: Prince, James Taylor y Ani di Franco

- No puedo tener sino halagos para Prince, que se involucra en todos los aspectos del espectáculo y está pendiente hasta de las luces o de la ropa que llevas. Tiene un gran registro vocal y es capaz de tocar cualquier instrumento. Hay un proyecto para que produzca uno de nuestros siguientes discos, pero no tengo ni idea de si será el próximo, el siguiente o el que tenga que venir. Estoy muy orgulloso de colaborar con una parte de la historia de la música pop.

- ¿Y James Taylor ? ¡no es nada funky!

- Siempre he admirado a cualquier artista por el solo hecho de trabajar en esto. Es como una especie de hermandad. Pero James Taylor... El siempre ha sido uno de mis favoritos: me gusta su música, sus canciones... No le conocía personalmente, pero coincidió que sus hijos aparecieron por el estudio cuando estábamos trabajando en el disco. Surgió el comentario y no sé lo que harían cuando volvieron a su casa, pero recibí una llamada telefónica en la que me decían: 'Prepárate: James Taylor estará allí mañana.

- “Música hecha por hombres, no por máquinas” ¿tiene algo contra la música sintética?

- No tengo nada en contra de quien usa la música electrónica, pero, afortunadamente, yo puedo tener a mi alrededor grandísimos músicos y no necesito las máquinas. Eso sí: cada uno es libre de usar lo que quiera para expresarse. No sé, si a la gente no le gustara lo que hago a lo mejor le prestaba más atención, pero mi público parece disfrutar bailando con lo que yo le doy. No necesito más.

Juan Jesús García.