CAETANO VELOSO

 

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EN CONCIERTO

 

Poder escuchar a Caetano Veloso en Granada era un anhelo para muchos aficionados al brasileño más internacional. Y no fue demasiado tarde esperar a que tuviera 60 años para sus seguidores.

 

Sin embargo, el concierto de este monstruo de la música suramericana que afirmó, no pudo ser el concierto soñado por sus anhelantes seguidores. No tanto por las dificultades de sonido que se cargaron buena parte de los relieves del concierto, sino por la propia historia en continua reinvención del propio personaje, que no necesita pasar por el quirófano porque sus periódicas mutaciones estilísticas son marca de la casa. Hay tantos Caetanos y tan diferentes que un concierto biográfico suyo necesariamente tiene que dar la apariencia de desorden salvo para el militante confeso de caetanismo que asume lo suyo como dogma de fe. Para el aficionado selectivo su concierto fue un continuo zigzageo estilístico ya que sonó desde la primera canción que grabó hasta las últimas en estudio de "Noites do norte", y hay 35 años de diferencia. Sin embargo, con 12 discos en directo, queda claro su preferencia por los conciertos y sus poliédricos ambientes.

 

Entró y salió de escena a caballo del funk panafricanista de dos temas de su disco más bailable, "Bicho" (‘Two naira fifty kobo’ y ‘Gente’ ), un marco rítmico trepidante (con permiso de la acústica del local) con cinco percusionistas subrayando el carácter del material. Nada que ver con el set acústico intermedio, en el que el Veloso más reconocible, bossero y enamorable regresó a ‘Corazón vagabundo’, canción que le acompaña desde 1967, ‘Tristeza’ o una delicada versión del ‘angelitos negros’ , que sirvió para recordarnos su afición por el cancionero cubano tanto como para reafirmar que en español su voz se vuelve más tenue y sutil. Voz , por cierto, cálida, lisa, y con excelente dominio de los altos, cualidades estimulantes en los tiempos medios pero sin fuerza para los números más eléctricos como ese ‘rock & Raul’ donde el grupo le desborda por todos lados. Quizás esa fue la fase más comprometida del concierto, ya que en términos eléctricos, salvo en el apartado de la riqueza rítimica, Veloso en persona sonó muy amateur en la construcción de un género que ha llegado mucho más lejos.

Aficionado a las matemáticas y la física, tanto como a la dramatización, hubo piezas quebradas y robustas, logarítmicas operas de rock sinfónico a lo King Crimson, (´13 de maio’ o la antimilitarista ‘Zumbi’) muy recrecidas sobre las grabaciones originales, justo todo lo contrario que la refinadísima ¿versión? de la ‘Paloma’ de Battiato, de una abrasante sensibilidad y unos arreglos de cuerda y voz dignos del misticismo del berciano Amancio Prada. Y hubo más, su admiración beatle en ‘Alegría´ , fusión tropicalista, adscripciones a la nueva corriente electro-bossa (por cierto que su creador y director musical de Veloso durante años, Roberto Menescal actúa en el festival Jazz en la Costa este verano) , también líneas debajo de puro metal, soft rap, exhibiciones de control de niveles (‘Zera reza’)... Como hubo varios conciertos dentro de uno. Y es que con personajes tan camaleónicos 120 minutos de una función no bastan para sujetar su turbulenta creatividad : "mi relación con la música es irresponsable en cuanto al hecho y pretenciosa en cuanto al contenido" dijo en una ocasión, y resume perfectamente su ausencia de servidumbres musicales.

 

     

BIOGRAFIA


En octubre de 1967, dos jóvenes bahíanos suben al escenario del Festival de MPB de la TV Record acompañados de sendos grupos de rock, Los Mutantes y Los Beat Boys; son Gilberto Gil y Caetano Veloso. Acaban de revolucionar la música brasileña y son la punta de lanza de un nuevo movimiento cultural, la Tropicália o Tropicalismo que aglutinó, en un período obscurantista de la historia de Brasil, a intelectuales de las más diversas áreas de la cultura popular. Una propuesta dionisiaca en confrontación con una actitud clásica y cerrada.

Caminhando contra o vento
Sem lenco, sem documento
No sol de quase dezembro
Eu vou...
Su primer disco, grabado en 1966, junto a Gal Costa, Domingo, cuya pieza central es Coracao Vagabundo,  estaba dedicado a la chica que se convertiría en su esposa: Dedé, en una ceremonia hippie que marcaría época en Brasil. 

Un año más tarde, Caetano y Gilberto,  tras pasar un tiempo en la cárcel, se ven obligados a exiliarse. Caetano marcha a Londres, consigue grabar su primer trabajo en inglés y comienza a actuar en diferentes países europeos. En 1972 Caetano regresa a Brasil definitivamente. Comienza a aparecer en diferentes festivales de Rio, São Paulo y se recorre todo el país actuando fundamentalmente en universidades. Graba el álbum Transa y produce el nuevo trabajo de su hermana Bethania, Drama - Anjo Exterminado.  En noviembre la ciudad de Salvador acoge un concierto histórico: Caetano e Chico Buarque ao Vivo na Bahia, del que se publica en un álbum en directo.

Con los dissos Joia y Qualquer Coisa, rinde homenaje a  los Beatles. Un año después se junta con Gilberto Gil y Gal Costa, así como con su hermana Bethania y se autodenominan Grupo Ballano, nombre bajo el que recorren Brasil con su espectáculo Doces Bárbaros. Como ya empieza a ser costumbre, de esta gira nace un álbum. Pero, además, es la primera vez que también se filma el acontecimiento en una película.
Un encuentro afortunado es el que tiene con Maria Bethania,
Caetano & Bethania, una perfecta unión de creatividad, talento y sensibilidad.
Caetano es ya una estrella mundial y su música se disfruta y oye en todo el mundo. En 1980 graba otro de los grandes discos brasileños con João Gilberto, Maria Bethania y Gilberto Gil:
Brasil. Con 41 años, regresa a Europa acompañado de Gal Costa, Gilberto Gil, Joao Gilberto y otros artistas para celebrar un macroconcierto en Roma, llamado Bahia de Todos os Sambas. Graba  Uns, Queixa, y Voce e Linda, discos de oro.

En 1986 dirige su primera película, Cinema Falado, inicio de una fructífera y larga relación con el cine. En 1992 publica Circulado Vivo, una de sus su obras maestras junto al maravilloso Estrangeiro (1986) y el sensacional y magistral Livro (1998), plagado de jazz, tecno, bosanova y tango. Junto a Gilberto Gil publica en 1993 otro espléndido disco: Tropicalia 2, para celebrar 25 años de amistad y de nacimiento del tropicalismo.
Un año más tarde, sorprende con un disco en español
Fina Estampa, repleto de canciones ajenas y clásicas de América latina, curiosamente el disco que más copias ha vendido fuera de su país, y con su homenaje a Fellini en Omaggio a Federico e Guilietta, grabado en directo, Veloso explora las partituras de Nino Rota. Su último disco, Noites do Norte, es también otra pequeña obra maestra.

Poeta, cineasta, músico, intelectual y activista político comprometido, Caetano Veloso es sin lugar a dudas, uno de los mejores músicos de todos los tiempos.