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Adelantado
al mes de mayo en sus dos últimas ediciones, el festival de Lucena va poquito a
poco haciéndose su sitio en la Andalucía jazzística. Y nada mejor para
reclamar la presencia del aficionado que hacer una muestra gratuita para invitar
a desplazarse a la ciudad cordobesa. En un pequeño escenario bien ‘regado’
y mucho mejor situado, en el patio de armas del Castillo, rodeados de piedras
centenarias (algo comprometido para el sonido pero bien resuelto desde la mesa)
se celebraron los conciertos principales, mientras en el pub La Taberna y el
patio del hotel Santo Domingo el resto, si bien las calles de la ciudad fueron
también sonorizadas por el siempre vistoso pasacalles de la Banda de la María.
La
edición 2002 del Festival de Lucena duró del 16 al 26 del mes de mayo con un
cartel que aprovecha varias giras internacionales para que se detengan en el
castillo del Moral. Celia Mur presentó su disco ‘Footprints’ en el
concierto previo, un avance a cargo de Circuito andaluz de música, donde la
cantante granadina está cerrando numerosas actuaciones por nuestra Comunidad.
En materia entramos ya con la cantante semicordobesa Belén Blanco, acompañada
por Carlos Pino, Arturo Serra, José Ramírez y el contrabajista ruso Dimitri
Skidanov. El (casi) siempre magistral Perico Sambeat continuó con los directos
en formación de cuarteto con Miralta, Higgins y Mariano Díaz. El programa tuvo
un fin de fiesta internacional con Fay Victor, acompañada del grupo holandés
con el que se deja ver en Europa y el ‘nuyorican" Vega. El trompetista
boricua ha saltado ya a la primera fila del jazz latino desde sus años de
colaborador oficial a sueldo. Vega gusta de una `latinidad´ equilibrada, su
fraseo es suave y casi cool por momentos, con algún ataque arrebatado pero sin
la extroversión explosiva de sus maestros Dizzy o Sandoval, y aún más
reconcentrado lo fue con el fliscornio. Un sonido agradable en el que encontró
complicidad con el pianista Igor Atalita que creó auténticos pasajes de piano
romántico. Sin embargo el trompetista del Bronx es de carácter abierto y
dicharachero, chistoso y contagioso en los bises, donde hasta scateó sobre un
bailable ‘Manisero’ con temple en los tumbaos y un `Chevere´ en memoria de
su maestro Tito Puente.
En
las actuaciones nocturnas en paralelo se pudo escuchar a los Blue Hackers y a
Cantzz con una sesión en los platos.
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