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El
saxofonista y flautista Fernando Wiheimi es uno de los músicos de la comunidad
andaluza que están ahí desde que uno tiene uso de razón. Pertenece a la
camada de músicos que se formó a finales de los setenta y que no han tenido
toda la continuidad que uno desearía entre las siguiente generaciones. Su
nombre está relacionado con numerosos grupos que se han desarrollado a caballo
de Málaga y Granada fundamentalmente: Jazzta, Combo jazzta, Costa..., y ahora,
asentado laboralmente como profesor en el Conservatorio de Granada invierte
su tiempo muerto en sus tres líneas musicales favoritas: «el jazz, la música
afrocubana y la brasileña, las tres músicas más influyentes en este siglo»,
dice. Para matar el primero de los gusanillos dirige su propio quinteto, para
dar rienda suelta a su calentura son-salsera, arregla y sopla en King Krible y
para no olvidar su tercera debilidad acaba de montar el grupo Curare.
Wiheimi
llegó a la música a través de el blues, «sobre todo, John Mayall y Carlos
Santana, porque entonces era guitarrista, escuché varias Janis Joplin , unos
cuantos Hendrix y no pocos Smoke on the Water, pero era un tiempo muy difícil,
en Granada
era muy complicado conseguir amplificadores y todo se hacía de manera
acústica, así que la falta de material nos llevaba a instrumentos que no
necesitaban elementos técnicos». De la guitarra pasó a la flauta y de ahí al
saxo. «y de una manera poco seria porque prefería gozar de los placeres de la
vida. Fui aprendiendo solo y cuando entré en el Conservatorio ya sabía
improvisar, ya tenía el gusto por salirme de los papeles». Paradójica
parábola vital, porque ahora es él quien imparte
esas clases, y aunque los tiempos han cambiado no parece que el jazz y otras
músicas contemporáneas estén definitivamente
incluidas en la programación de la enseñanza musical «en los Conservatorios
abundan los que piensan que su música es
'la culta' , una palabra que me da escalofríos, porque alguno de estos cultos
todavía no se han dado cuenta de que este
siglo se ha caracterizado por la coexistencia de una cantidad de infinitas de
músicas. Que haya un profesor de jazz en un conservatorio es algo casual,
esporádico y excepcional, y que no tiene remedio de momento hasta por razones
administrativas, ya que para enseñar en el Conservatorio tienes que ser
titulado, y los músicos de jazz normalmente no los son, y
los titulados casi nunca tienen conocimiento del jazz ni mucho menos práctica,
es un dramático círculo vicioso difícil de romper». Por ahora: el año
pasado una tesis en la especialidad de Musicología fue sobre el guitarrista de
Metal Joe Satriani, así que cualquier
cosa puede pasar en la música académica en un futuro.
Curare
es una aventura que ha empezado a rodar con muy buen pie y no pocas actuaciones
contando con el guitarrista andaluz que
más sabe de aquel enorme país: Miguel Angel Corral. «Miguel ha vivido en
Río, ha estudiado con algunos de los
mejores maestros, ha conocido a algunos de los mejores guitarristas de allí y
tiene información de primera mano sobre la música
brasileña. Ambos decidimos que había que investigar un poco e ir más allá de
los estándares más sobados, buscamos cosas
nuevas, y hacer cosas para no quedarte en Jobim o Vinicius, que están muy bien,
pero hay una inmensidad de autores
por detrás mucho menos conocidos: Pxinguinha, Noel Rosa, Diño 7Cordas, Jacob
Bandolim, Hermeto Pacoal, Joao Bosco...., ése es el sentido de Curare».
Corral
comenzó como guitarrista de flamenco , y de hecho sigue metido en ese mundo
como músico y profesor de guitarra y compás, pero la música brasileña le ha
ido interesando cada vez más: «me empezó a llamar la atención desde
pequeño, aquellos discos de Stan Getz con Joao Gilberto, la banda sonora de
Orfeo Negro etc. Curiosamente era la música brasileña que nos llegaba vía
Estados Unidos. Esa primera atención se fue matizando con los siguientes
descubrimientos musicales y con mis viajes a Brasil, cayendo enamorado de sus
formas melódicas y compositivas, de su ritmo, de su cultura y del país en sí
mismo, que para un músico es inagotable e inabarcable».
Completan
el grupo el cubano Tico García y el argentino Miguel Zulaica.
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